Parīkṣā. El arte de OBSERVAR*

Actualizado: 31 de ago de 2020



Parīkṣā se traduce como “observación”, pero su raíz pantah iskah parīkṣāh significa mirar desde diferentes (muchos) ángulos o perspectivas. Mirar desde muchos lugares es tener una perspectiva global, centrada; es como mirar desde el medio, objetivamente. Esta forma de mirar no depende excluyentemente de los sentidos (vista, tacto, olfato, etc.). Puede comenzar por apoyarse en ellos, pero es una observación que trasciende la instrumentación de nuestros programas habituales de percepción. Parīkṣā no es algo que dependa unívocamente de los sentidos sino de mi capacidad para observar más allá. Esto requiere una menta calma, en foco; una mente capaz de sostener información que quizás no puede procesar o clasificar a priori o instantáneamente; una mente entrenada. Tradicionalmente se dice que gran parte de la efectividad de una práctica personal de yoga depende de esta instancia de observación.


OBSERVAR DEPENDE DE MEDITAR

La observación es la piedra angular de nuestra tradición de yoga y aprender a observar sucede como consecuencia de un trabajo interno. No hay manera de ver al otro si antes no me veo. No hay manera de distinguir cuánto estoy proyectando en el alumno si antes no comprendo los juegos de mi propia mente. Pero nadie aprende a observar leyendo libros especializados en las señales de las manos, los gestos, los colores de los ojos, la piel, la comunicación, etc. Un buen observador nace como consecuencia de su propia práctica personal. Lo que implica -también- tener contacto directo con un buen profesor que lo esté guiando (su espejo). Así, la red se construye hasta el infinito.