La experiencia es el idioma de la meditación

Actualizado: 25 de jul de 2020


por Gabriela Binello


Todos los ejercicios de todos los libros; todos los audios, videos o cualquier soporte que promuevan prácticas meditativas no son “meditaciones en sí” sino técnicas de visualización, de sonido, de entrenamiento de nuestra mente. El estado de meditación surgirá únicamente si esa técnica resulta efectiva.

Meditar es establecer una conexión muy profunda e intensa con un objeto, cosa, concepto o cualidad (o no, en caso de que hablemos de estados meditativos muy avanzados en los que no se requiere objeto: nirbijah samādhi).

Meditar es un estado expandido de nuestra mente que se logra a través de algunos soportes u objetos (especialmente al comienzo del entrenamiento).

Meditar es conectarnos con nuestro ser interno (conciencia, cit, drṣṭ, puruṣa, jīva, según desde donde se lo enfoque), ese ser que no cambia, que no se ve afectado por el mundo externo. En ese viaje hacia adentro, meditar es conocernos, aprender a ser sinceros con quiénes somos, con lo que resonamos, con nuestras debilidades y nuestro potencial. Meditar es reconocer y aprender a expandir nuestro potencial.

Meditar es aprender a desconectarnos de un programa de agitación mental y sufrimiento emocional.

Todo esto no implica transformarnos en seres que no sienten dolor ni emociones. No significa ubicarnos en un lugar en donde “nada nos afecta”. Seguiremos sintiendo placer y dolor, alegría y tristeza, pero habremos aprendido