Mantras: sonidos especiales

Actualizado: jul 25


por Gabriela Binello


Según los maestros, los mantras son sonidos especiales.

Que nos protegen. Que son enseñados por alguien que haya experimentado una práctica con mantras. Son sonidos que develan la verdad de las cosas. Que las dicen por fuera de cualquier convención (significante/significado) del lenguaje moderno. Que son absolutos. Y cuya comprensión y experiencia va a depender -en gran parte- de ese vínculo único establecido con un maestro que represente una fuente de conocimiento genuino.

Imaginemos a seres en armonía con su entorno y su naturaleza. Desde una condición integrada con su existencia, estos sabios (ṛṣis) podían llegar a percibir cierta información del orden de la realidad. Las fórmulas de armonía de nuestro universo. Si así fuera, es comprensible que la comunicación, a lo largo de los siglos, se haya apegado a la oralidad y al vínculo directo con el maestro.

Más allá de esta fundación original de los mantras, T.K.V. Desikachar (2003) sostiene que el vínculo estrecho entre el maestro y el alumno es uno de los aspectos más importantes en la efectividad de las prácticas con mantras.

Así es como estos sonidos especiales fueron enseñándose de maestro a alumno, a través de generaciones. Los registros escritos en los Vedas son más modernos que el origen de este conocimiento sonoro (que se remonta a mucho más de 5.000 años).

Pero en todos los casos, la historia cuenta que su transmisión (tanto oral como escrita) fue extremadamente estricta, para así preservar la pronunciación, los tonos, los tiempos, la fuerza, la puntuación, la fluidez o continuidad de cada sonido.


Extractos del libro Yoga Personalizado. Inspirado en T. Krishnamacharya.

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