Yoga Terapia y Ayurveda.

Actualizado: 24 de jul de 2020

por Gabriela Binello


Hermanas con un mismo objetivo: asistir en la sanación del ser humano.


Yoga Terapia está lejos de ser una disciplina con “ejercicios suaves” que “cuidan la columna”.

La práctica de yoga excede a cualquier propuesta de ejercicios, posturas o secuencias (vinyāsas) “físicas”. Yoga es el arte y la ciencia de refinar la mente y para ello, propone diferentes caminos y herramientas de acuerdo a la naturaleza de cada ser humano. La herramienta “física” es tan sólo una mínima parte de esa propuesta.

Dicho esto, dado que en occidente muchas personas suelen asociar al yoga con las prácticas “físicas”, entendemos que cualquier práctica de yoga tradicional (terapéutica o no terapéutica) que involucre āsanas (posturas), debería enfocar su atención en “cuidar la columna”. Esta es la base de toda práctica de asanas. Hay dos razones que fundamentan esto. La primera es ahiṃsā. Ahiṃsā es un principio de no violencia (lastimar o no cuidar a un alumno, ya sea por intencionalidad o negligencia, es violentar) que es pre-requisito fundacional de cualquier propuesta llamada yoga. Ahiṃsā o no violencia, “cuidar” al alumno, su proceso y por supuesto, su columna, debería atravesar cualquier vínculo en yoga y cualquier desempeño profesional. La segunda razón es muy simple: las āsanas (o posturas) centran su impacto y función en un modelo anatómico de canales sutiles que presentan similitudes con el recorrido de los principales centros nerviosos a lo largo de la columna vertebral. Y si bien este modelo sutil no puede traspolarse directamente al modelo del cuerpo humano propio de la anatomía occidental, ambos modelos presentan similitudes. Por ende, cualquier práctica de posturas (āsanas) convencional (no necesariamente terapéutica) debería “cuidar la columna”.