Canto Védico: nombrar la verdad

Actualizado: jul 25

Por Gabriela Binello


Afortunadamente, mi primer contacto con un mantra fue a través de la práctica. Ese primer contacto me brindó la posibilidad de experimentar el “carácter especial” del sonido del mantra. Creo que si no hubiera sido así, seguramente habría cuestionado ciertas definiciones teóricas que aprendí más

tarde. La primera de ellas: los mantras son sonidos especiales. El carácter especial de los mantras reside en que sus sonidos hablan la verdad de las cosas. Dicen las cosas. Son absolutos y sagrados. Quienes los cantaron por primera vez fueron sabios que podían acceder a una verdad más allá de las convenciones del lenguaje; esto es, comprender las cosas tal cual son. 

Imaginemos a seres en armonía con su entorno y su naturaleza. Desde una condición integrada con su existencia, los sabios (rsis) de la Antigüedad podían percibir cierta información de orden de la realidad; las fórmulas de armonía de nuestro universo. Si esto fue así, es comprensible que la comunicación, a lo largo de los siglos, se haya apegado a la oralidad y al vínculo directo con el maestro. 

SABDA TANMATRA

Según las fuentes más antiguas, legado de las primeras civilizaciones que conocemos (desde los Vedas hasta el Antiguo Testamento), lo inicial en la Creación fue la vibración sonora. Según el “Sāṃkhya”, la naturaleza (prakṛti) está compuesta de la combinación de pequeñísimas y sutiles partículas llamadas tanmātra. Los śabdā-tanmātras son aquellas mínimas partículas que corresponden a unidades de sonido (vibración).

Desde esta perspectiva, nuestro sistema (cuerpo/mente/espíritu) es una unidad de expresión de la naturaleza, y encierra en sí mismo todos los elementos, las cualidades, las energías, las combinaciones (desde la más grosera hasta la más sutil) que forman parte de ese universo conocido.

Entonces, si toda la naturaleza es -en su esencia más sutil- una composición de vibraciones o partículas sonoras, en la medida en que yo me exponga a cierta combinación de vibraciones sonoras, mi propia naturaleza va a afectarse. Los mantras, que como dijimos son sonidos especiales, encierran la posibilidad de generar un cambio en nuestra combinación vibratoria esencial.

DEFINICIONES DE MANTRA

Mantra es mananat trāyate iti mantraḥ. O sea: es aquello que protege (trāyate) la mente (mananat). Y la protege porque la nutre de prāṇa.

El mantra es una de las primeras herramientas para meditar que propone Patánjali en sus yoga sūtras [YS.I.28].

Desde la mirada tradicional, los mantras no fueron creados por seres humanos, sino escuchados por sabios en estados meditativos. Su origen es, pues, divino. A su vez, por esta razón también, son transmitidos en contextos y por personas que tienen una experiencia con los mismos (fueron iniciados en la práctica de mantras por otras personas, que a su vez fue- ron iniciados por... y así sucesivamente).


LOS MITOS DEL SECRETO DE LOS MANTRAS

En muchas tradiciones difundidas en Occidente se asocia al mantra con “algo completamente personal y secreto”. Si bien esto es cierto en la práctica original de mantras, la idea de que algún profesor pueda reconocer y otorgar “el mantra personal” de un alumno implica tal grado de meditación, sensibilidad y conexión con ese alumno que no parece ser posible que esto ocurra durante un curso breve o un retiro intensivo de yoga.

En la India, en los lugares serios donde se inicia en mantras, los mantras personales solo pueden ser transmitidos en el contexto de un vínculo muy estrecho y profundo con el guía. Y eso suele ser el resultado de años de permanencia y práctica juntos.

Lo secreto del mantra no es más que la vinculación íntima de esa persona con su ser. No tiene nada que ver con “poderes mágicos” sujetos a ser vulnerados por los demás en caso de ser revelados. Así como, por otro lado, se sobreentiende que el mantra personal no necesita ser un rótulo más de los tantos rótulos y etiquetas que, en algunos casos, hasta son difundidos en un tatuaje o en las redes sociales como sello de un perfil...


COMPONENTES DE LA PRÁCTICA CON MANTRAS

Las prácticas con mantras tienen en cuenta a:

• Ṛṣi: aquel que dominó el mantra, el que escuchó al mantra, el referente. Es la persona que asociaremos con ese mantra ya sea porque lo representa o porque nos inició en el mismo.

• Chandas: es la métrica del canto. Hay métricas de mantras que resuenan con diferentes personas.

• Devatā: la deidad, foco o cualidad que remite el mantra. Como ya vimos, existe un foco apropiado para cada persona.

• Viniyoga: aplicación correcta del mantra. No solamente aprendo a pronunciarlo y cantarlo correctamente, sino que entro progresivamente en el canto.

El sánscrito está compuesto por akṣaras. Akṣara quiere decir “eso que no decae”. Las sílabas del sánscrito no envejecen, no mueren; están vivas cada vez que las pronunciamos. Cada akṣara evoca un elemento (pṛthivī-tierra, apa-agua, tejas-fuego, vāyu-aire, ākāśa-éter) y por tanto, contagia o despierta cualidades asociadas a ese elemento con su vibración sonora.

REGLAS DEL CANTO CON MANTRAS

El canto de los mantras se organiza a través de ciertas reglas. Estas son:

Varṇa. Una correcta pronunciación (gutural, palatal, retrofex, dental, labial, nasal, aspirada y sus combinaciones)

Svara. Los tonos en que pronunciamos:

- svarita > medio - udātta > alto - anudāta > bajo

- nigadhata > nota alta “retrasada”

Por ejemplo, om es siempre svarita. Los mantras en tonos más altos suelen estar asociados a alabanzas, mientras que los más bajos son de entrega o rendición.

Mātra. La duración de cada sílaba: - hrasva > una unidad de tiempo - dīrgha > dos unidades de tiempo - ardha mātra > media unidad de tiempo - plutam > duración mayor a dos unidades indicada por un número detrás de la sílaba.

Balam. La fuerza, el volumen:

ucchaih > voz alta - nicaih > voz suave - upamisuh > mental

• Sama. La continuidad. Por ejemplo, el sonido no debe entrecortarse en tonos muy altos y luego muy bajos. Hay reglas de continuidad y contigüidad en la pronunciación y la progresión de los tonos.

• Santana. La puntuación correcta indica el momento en que debo cesar el canto para respirar.

A su vez, las nuevas vibraciones establecen nuevos saṃskāras positivos (śabdā saṃskāras) al vibrar en nuestro sistema. La herramienta del sonido es la más ligera y, a la vez, la más profunda y transformadora de todas porque al depender del elemento más sutil de nuestro sistema -el éter: la vibración sonora no puede trasladarse sin un espacio que la contenga-, penetra, alcanza y atiende a todos los demás elementos. Esto es, a toda nuestra naturaleza (prakṛti).


CLASIFICACIÓN DE MANTRAS

Los mantras se clasifican de acuerdo a cuatro diferentes variables:

a. Basados en la fuente de donde provienen: - vaidika, si vienen de los Vedas. - tantrika, si no vienen de los Vedas. Por ejemplo, los yoga sūtras. b. Basados en la métrica, se elige el mantra si su cantidad de sílabas resuena con la persona en particular. c. Basados en el género, femenino, masculino o neutro. d. Basados en śākhā, linaje o familia de procedencia del alumno. •


CANTO VEDICO COMO HERRAMIENTA TERAPEUTICA

El canto védico, con su práctica enraizada hace cientos de años, es una de las herramientas más poderosas y efectivas para calmar a la mente y meditar.

Sus efectos modifican aspectos físicos del ser humano y también estados de ánimo, emocionales, mentales, psíquicos.

Cuando aprendemos canto védico, la mente no puede hacer otra cosa que resonar en esas vibraciones específicas que ordenan nuestro estado interno.

A nivel más concreto, incrementa y estimula nuestro agni o "fuego interno"; responsable de la digestión y asimilación de alimentos, emociones, pensamientos. En última instancia, el estado de nuestro fuego (o capacidad de asimilación), incide directamente en nuestra percepción del mundo.

Se generan efectos concretos en nuestra voz y capacidad para expresarnos (entre otras cosas, autoestima, seguridad personal) así como también en la claridad y salud del resto de los sentidos.

El canto védico y el uso de mantras en las prácticas son de las herramientas más destacadas en la aplicación de yoga terapéutico según nuestra tradición. Por su parte también, desde el comienzo de nuestra formación con las maestras del Vedavani en India, ellas nos transmiten que los efectos del canto son, entre otros: abrir el corazón, calmar y aquietar la mente, activar ciertas características de las personas que no se activan por otro medio (abre lugares que no abren otras herramientas), elevar y purificar a las personas (contrarrestando efectos negativas de malas comunicaciones o expresiones), para que sean más receptivas, para sanar y vivir más plenamente.

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